Comunicación y Conflictos: desatando nudos en la vida familiar

MODALIDAD
Curso virtual gratuito a distancia 
 

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DESTINATARIOS

Padres con hijos en pre adolescencia y adolescencia 
DURACION
2 meses  
FORMATO
Los padres reciben: 
1 envío semanalmente de material formativo con: 

- Casos prácticos relacionados con el tema.
- Videos de entrenamiento en resolución de conflicto.
- Preguntas de reflexión.
- Propuestas de acción
- Cafetería de padres

INSCRIPCIONES

 

¿Por qué realizar este curso?

Ser familia es una vocación, una tarea y un desafío. Se viven momentos de alegría que dejan una huella indeleble y su recuerdo se perpetúa.  Sin embargo los conflictos cotidianos son parte inevitable de la vida familiar.

Podemos comparar los conflictos con los nudos que van desdibujando la belleza del entramado familiar. El nudo se forma cuando cada uno tira de su lado y se hace con el tiempo muy difícil deshacerlo. Otras veces convivimos con esos nudos que le quitan suavidad a nuestros vínculos, como ocurre con los nudos de una cuerda. Otras veces no existen los nudos, el conflicto, porque los hilos, los vínculos son tan débiles que prima la indiferencia

Los conflictos al ser cotidianos y persistentes:
- aumentan su intensidad si no se van resolviendo.
- provocan mal humor, cansancio, estrés y pesimismo para visualizar soluciones.
- desgastan los vínculos familiares.
- generan un ambiente nocivo en el hogar
- impiden medir con objetividad su gravedad produciendo reacciones desmedidas

Muchos conflictos cotidianos tienen su génesis y desarrollo en el estilo de comunicación familiar. Las bases para una comunicación efectiva y sana dentro del vínculo familiar se pueden aprender y practicar. Una mala comunicación puede dificultar las relaciones entre los padres y los hijos. Es común escuchar adolescentes que afirman que sus padres no les entienden o a padres decir que sus hijos no les hacen caso. En ocasiones pareciera que dentro de una misma familia todos hablan lenguajes diferentes.

¿Se puede ser un experto “desatador de nudos”?
Cuando la comunicación tiene como objetivo el entendimiento mutuo, la vida familiar tiene mejores pronósticos.
Ahora bien, a pesar de que muchas veces se quiere entender al otro, en ocasiones no sabemos cómo hacerlo de manera efectiva.
La buena o mala relación entre padres/madres e hijos es el resultado de un proceso de comunicación; las relaciones familiares dependen de lo que se dice, cómo se dice, del tono de la voz, de la claridad del mensaje, de los gestos que acompañaron las palabras, de las percepciones que de ahí se formen, y de la forma en que respondemos ante esas percepciones (hablar, callar, juzgar, condenar, dejar pasar, etc).
Las personas aprenden a comunicarse en la interacción de la familia. Es la familia la que favorece el aprendizaje de la comunicación cuando se demuestra y se aceptan los sentimientos y pensamientos de cada miembro de la familia. El estilo o la forma que se emplea con más frecuencia, es el que se aprende en el ambiente familiar.
Como padres hemos aprendido en nuestra familia de origen determinadas formas de comunicarnos, que se transforman a veces en “automáticas” maneras de reaccionar. Es bueno reflexionar qué aspectos de ese aprendizaje han sido positivos y qué aspectos deberíamos desaprender, para incorporar habilidades más efectivas de comunicación.

 

ATAMOS NUDOS CUANDO

DESATAMOS NUDOS CUANDO

No manejamos la reacción inicial ante el mensaje de los hijos. Reaccionamos con palabras o gestos de enojo, rechazo, juicio.

Nos respetamos y aceptamos mutuamente.

Nos escuchamos.

Los mensajes que los hijos quieren transmitirnos no nos interesan.

Expresamos interés por medio de gestos adecuados (miramos a los hijos, dejamos lo que estamos haciendo)

Emitimos juicios de valor precipitados.

Comprendemos los sentimientos, necesidades y dificultades de los hijos

Descalificamos a los hijos y los humillamos al corregirlos.

Puntualizamos la conducta a corregir pero mostramos que los seguimos amando.

No confiamos en sus capacidades.

Premiamo, elogiamos y generamos sentimientos de confianza en sí mismos.

Atacamos la persona en lugar de corregir conductas

Expresamos amor incondicional con palabras y gestos.