Límites: Claves en la educación

"No se gaste profe; a mi viejo no le importa lo que hago… si me deja hacer lo que quiero”

Esta respuesta de un alumno de 15 años a un profesor que escribía una nota dirigida al padre muestra cómo vive un adolescente la ausencia de límites: como falta de interés sobre su persona. Podría haber dicho, expresando lo mismo, “a mi viejo no le importo”.

En las últimas décadas, los padres fueron renunciando al ejercicio de una autoridad firme y se confundió cariño, amor y ternura con blandura, laxitud, indulgencia y tolerancia cómplice.

Para los hijos, los límites impuestos por los padres son la primera ley que los protege, los orienta y les marca el ancho del campo de acción que disponen para ejercer su libertad. Y por sobre todo, les muestra la atención y el interés que los padres ponen en ellos. En otras palabras, son una de las manifestaciones más claras del amor de los padres hacia los hijos.

Algunas causas de la falta de límites son el temor a defraudarlos, no saber decir “no”, la pena por el dolor que les produce, evitar el conflicto y las “malas caras”. Sin embargo, todos esos pequeños conflictos y molestias que suponemos evitar hoy, producen en efectos negativos que se acumulan.

La falta de límites se presenta en el inconsciente de los hijos como una falta de interés ya que la relación exige esfuerzo, dedicación, tiempo. El sí fácil forma una íntima sensación de desinterés y ellos no llegan a desarrollar la fuerza y las habilidades para enfrentar con éxito las exigencias propias de la vida como adultos.

No existe la educación perfecta ni recetas justas. Son los padres quienes deben desde el amor y conocimiento de sus hijos poner las normas que consideren justas y exigir su cumplimiento, actuando con ternura, seguridad y firmeza, sabiendo que son el modelo a imitar. La valoración y el respeto serán una meta y una guía para ellos.

Basado en: texto de Ernesto Puig, técnico en Orientación Familiar

“Los padres deben desde el amor y conocimiento de sus hijos poner las normas que consideren justas y exigir su cumplimiento con ternura, seguridad y firmeza”