Definir la vocación es una oportunidad de crecimiento

La tarea fundamental del adolescente es la búsqueda de su identidad. Si logra definirla podrá pasar a la adultez con las herramientas y capacidades necesarias para los nuevos desafíos que deberá vivir. Un aspecto importante dentro de la construcción de la propia identidad es la definición de la vocación.

¿Qué quiero hacer? ¿A qué me quiero dedicar? ¿Qué huella quiero dejar en este mundo? El proceso de elegir es en sí mismo difícil porque implica tomar una opción y dejar de lado otros caminos interesantes. Y eso se vuelve complicado en un mundo que no enseña a “renunciar” sino a querer y tener todo.

El dar este paso de elegir ya es un crecimiento, es una afirmación de sí mismo. Que nuestro hijo no pueda dar este paso, no tenga la libertad para hacerlo o prefiera que la balanza la inclinen los amigos o los padres, puede traerle consecuencias muy negativas:

  • No comprometerse con la nueva etapa que comienza,
  • Cambiar permanentemente de carrera
  • Estudiar una carrera para conseguir el título que los padres tanto anhelaron pero, al finalizar, ejercer y desarrollar la actividad que él soñaba.

La elección de una carrera es una de las grandes decisiones que tiene que tomar un adolescente. Por eso es importante que los acompañemos y los orientemos pero que los estimulemos para que sean ellos mismos los que hagan su elección. Antes que nada, los sueños…después las carreras

“Un aspecto importante dentro de la construcción de la propia identidad es la definición de la vocación. El dar este paso de elegir ya es un crecimiento”