Educar niños pequeños: La "edad del no"

Entre los dos y los cinco años, los niños viven la llamada "edad del no". Ella es necesaria para su maduración pero un tanto desesperante para los padres.

Hasta los 18 meses, el niño se ve como parte de su madre. A partir de esta edad comienza a ganar autonomía y capacidad de movimiento y empieza a darse cuenta de que es un ser independiente.

Hay que lograr la difícil tarea de que te obedezca y, al mismo tiempo, facilitar su conquista de la autonomía. Marcar unos límites claros a sus deseos de imponerse le ayudará a formarse un buen concepto de su propia individualidad. Algunos consejos son:

· Darle órdenes claras y directas. No usés vaguedades –"tratá bien el juguete que se rompe"- ni las ironías –"las zapatillas están tristes y solas en la habitación"-, ni le des varias órdenes en una misma frase porque se aturdirá y no seguirá ninguna.

· No gritar ni discutir. Plantále opciones cuando creas que puede decidir –"¿jugamos a pintar o a hacer construcciones?"- o bien intentá disuadir y dejarle tiempo para reflexionar cuando te diga que no a algo que sabes que en el fondo le apetece –"si no vamos al parque no podrás montar en el columpio".

· Utilizar los tratos. Hazle ver una satisfacción al final de una orden. Así, comprenderá que ceder tiene su recompensa.

· De la negación a la rabieta. Si después de un "no" tu hijo no ha logrado imponerse, puede que su frustración termine en rabieta. Mantenerte firme en ese momento es la mejor forma de ayudarle a superarla.

Pequeños niveles de frustración son recomendables porque consiguen que el niño aprenda a diferenciar entre el deseo y la realidad. Por tanto, no cedas a sus peticiones por muy incómoda que sea la situación que te haga vivir con su rabieta. Esperá que se le pase y, a continuación, hablá con él con cariño.

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