LOS AMIGOS: fuente de preocupación de los padres y necesidad en la educación

Quién no aspira a que los hijos se relacionen con “buenos amigos”, que ejerzan una influencia positiva en su formación. De todas formas, deberíamos quizás tener en cuenta primero si lo que se está formando entre ellos es una verdadera amistad, aún más que si “son buenos chicos”.

La verdadera amistad se caracteriza por el amor en que se basa. Es aquella que está más dispuesta a dar que a recibir, sin dejar de considerar que siempre implica un amor recíproco. Cuanto mayor es la disposición a darse al y por el amigo, mayor y más verdadera es la amistad.

La falsa amistad, por su parte, se caracteriza por el egoísmo ya que toma al otro como instrumento. No solo niega el aporte personal para la mejora del otro sino que busca neutralizar la ayuda de terceros, incluso la de los propios padres. Otras características son la falta de respeto por las convicciones ajenas y la manipulación.

Las conductas típicas de la verdadera amistad se manifiestan en:

Lealtad: la disposición a la entrega aún en el sacrificio es su característica básica. La defensa justa, la presencia sin pretextos en los momentos difíciles, la ayuda sin reparos en la adversidad.

Veracidad: es base para la relación sin dobleces, permite su crecimiento en la apertura de y a la intimidad (propia y del amigo). El consejo sincero y oportuno, afirmado en la veracidad, es una de las características de la verdadera amistad.

Respeto: Solo a partir de él puede iniciarse, tomar forma y profundizarse la amistad. Esta virtud implica la delicadeza en el trato y la atención de las necesidades afectivas del otro, en consideración a su propia dignidad y necesidades de crecimiento personal.

Estas tres virtudes pueden ser guía en la evolución del crecimiento de nuestros hijos en este aspecto trascendental. Como en todo lo relacionado con la educación, la orientación más segura será el ejemplo que les demos con nuestra propia conducta en relación con nuestros amigos. Y la observación atenta en sus conductas en la vida diaria, nos posibilitará contribuir con el consejo para reafirmar los aspectos positivos y corregir los negativos.

Basado en: texto de Ernesto Puig, Técnico en Orientación Familiar

“Deberíamos tener en cuenta primero si lo que se está formando entre ellos es una verdadera amistad, aún más que si ‘son buenos chicos’.”