Orientación Vocacional: ¿Cómo ayudar sin definir por ellos?

¿Cómo se elige una carrera? ¿Con sólo tomar un test puedo descubrir qué quiero estudiar?

La elección vocacional es un largo proceso en el que se conjugan múltiples factores. Conocer, tener en cuenta y dialogar con nuestro hijo sobre los factores que influyen en la elección vocacional nos permitirá ayudarle a realizar una mejor elección. En esta elección hay factores externos e internos que influyen.

Es importante que nuestro hijo “invierta” tiempo en pensar en los factores internos:

- La personalidad puede dar algunos indicios sobre a qué carrera están más dirigidos.

- El interés, el gusto por lo que hacen, será un gran motor que los impulse a conquistar sus sueños.

- Su proyecto de vida. Hay que ayudarlos a pensar cómo se relacionaría una carrera con sus proyectos a futuro.

Dentro de los factores externos se encuentran por ejemplo:

- Posibilidades económicas para estudiar: ¿será necesario que trabaje?

- Ver si hay oferta educativa dentro de la provincia

-¿Qué salida laboral tiene esa carrera?

- La valoración que de esa carrera hacen familiares y amigos.

No todos estos factores tendrán la misma influencia, por lo que es bueno preguntarnos: ¿Para mí, qué factor influye más? ¿Sé qué factores valora o considera más mi hijo?

 

“Conocer, tener en cuenta y dialogar con nuestro hijo sobre los factores que influyen en la elección vocacional nos permitirá ayudarle a realizar una mejor elección”.

Padres, compañeros privilegiados de la Orientación Vocacional

Los padres ejercemos una enorme influencia sobre nuestros hijos. Tomar conciencia de ello es un primer paso para que cuidemos lo que queremos transmitirles y no sea otro el mensaje que “se filtre” a través de nuestras palabras, gestos y silencios.

El aporte de los padres para el proceso de Orientación Vocacional es muy importante. Los vimos jugar de pequeños, disfrutamos cuando una materia les gustaba y se apasionaban contando lo que les enseñaban. Todo esto habla de los sueños, anhelos, intereses y gustos de nuestro hijo, una información pilar.

Para elegir una carrera otro pilar clave es conocer la oferta educativa y el mundo laboral, y en estos los papás tenemos para aportar. La oferta ha aumentado mucho y nosotros a través de la experiencia en el mundo laboral podemos ayudar a nuestros hijos a conocer en qué consisten las carreras y cuál es su salida laboral.

Lo que sí, debemos evitar los preconceptos que tenemos de algunas carreras para no transmitir miradas pesimistas. Antes es bueno informarse, conocer e incluso hablar con profesionales que se desempeñan en esa profesión.

Algunas ideas claves para que nuestra influencia sea positiva:

  • Manejar nuestra propia ansiedad.
  • Tener claro cuáles son mis valoraciones personales de las carreras.
  • No dar respuestas ya hechas sino preguntas e ideas que ayuden al adolescente a ser él mismo el que toma la decisión.
  • Escucharlos, alentarlos a hablar, a pensar cómo son, a plantear cuáles son sus temores frente a la elección.
  • Contactarlos con conocidos que sean buenos referentes profesionales

El aporte de los padres para el proceso de Orientación Vocacional es muy importante. Sabemos qué les gusta y tenemos experiencia en el mundo laboral.

Definir la vocación es una oportunidad de crecimiento

La tarea fundamental del adolescente es la búsqueda de su identidad. Si logra definirla podrá pasar a la adultez con las herramientas y capacidades necesarias para los nuevos desafíos que deberá vivir. Un aspecto importante dentro de la construcción de la propia identidad es la definición de la vocación.

¿Qué quiero hacer? ¿A qué me quiero dedicar? ¿Qué huella quiero dejar en este mundo? El proceso de elegir es en sí mismo difícil porque implica tomar una opción y dejar de lado otros caminos interesantes. Y eso se vuelve complicado en un mundo que no enseña a “renunciar” sino a querer y tener todo.

El dar este paso de elegir ya es un crecimiento, es una afirmación de sí mismo. Que nuestro hijo no pueda dar este paso, no tenga la libertad para hacerlo o prefiera que la balanza la inclinen los amigos o los padres, puede traerle consecuencias muy negativas:

  • No comprometerse con la nueva etapa que comienza,
  • Cambiar permanentemente de carrera
  • Estudiar una carrera para conseguir el título que los padres tanto anhelaron pero, al finalizar, ejercer y desarrollar la actividad que él soñaba.

La elección de una carrera es una de las grandes decisiones que tiene que tomar un adolescente. Por eso es importante que los acompañemos y los orientemos pero que los estimulemos para que sean ellos mismos los que hagan su elección. Antes que nada, los sueños…después las carreras

“Un aspecto importante dentro de la construcción de la propia identidad es la definición de la vocación. El dar este paso de elegir ya es un crecimiento”

Educar niños pequeños: La "edad del no"

Entre los dos y los cinco años, los niños viven la llamada "edad del no". Ella es necesaria para su maduración pero un tanto desesperante para los padres.

Hasta los 18 meses, el niño se ve como parte de su madre. A partir de esta edad comienza a ganar autonomía y capacidad de movimiento y empieza a darse cuenta de que es un ser independiente.

Hay que lograr la difícil tarea de que te obedezca y, al mismo tiempo, facilitar su conquista de la autonomía. Marcar unos límites claros a sus deseos de imponerse le ayudará a formarse un buen concepto de su propia individualidad. Algunos consejos son:

· Darle órdenes claras y directas. No usés vaguedades –"tratá bien el juguete que se rompe"- ni las ironías –"las zapatillas están tristes y solas en la habitación"-, ni le des varias órdenes en una misma frase porque se aturdirá y no seguirá ninguna.

· No gritar ni discutir. Plantále opciones cuando creas que puede decidir –"¿jugamos a pintar o a hacer construcciones?"- o bien intentá disuadir y dejarle tiempo para reflexionar cuando te diga que no a algo que sabes que en el fondo le apetece –"si no vamos al parque no podrás montar en el columpio".

· Utilizar los tratos. Hazle ver una satisfacción al final de una orden. Así, comprenderá que ceder tiene su recompensa.

· De la negación a la rabieta. Si después de un "no" tu hijo no ha logrado imponerse, puede que su frustración termine en rabieta. Mantenerte firme en ese momento es la mejor forma de ayudarle a superarla.

Pequeños niveles de frustración son recomendables porque consiguen que el niño aprenda a diferenciar entre el deseo y la realidad. Por tanto, no cedas a sus peticiones por muy incómoda que sea la situación que te haga vivir con su rabieta. Esperá que se le pase y, a continuación, hablá con él con cariño.

Basado de: https://www.guiadelnino.com/

Poesía del hogar

A diario vemos como nuestros hijos “huyen” de casa o, por el contrario, les agrada el estilo familiar y lo comparten con sus amigos. El “mejor en tu casa” o “mejor en la mía” es el termómetro del deseo de huir o de querer el propio hogar. ¿Qué hace que los chicos elijan la propia casa? Veamos algunos aspectos que conformarían la “poesía del hogar”:

“Casas con familia reunida”: la familia debería reunirse al menos una vez al día en torno a la mesa; revalorando esa saludable costumbre, agasajar de vez en cuando a algún integrante; compartir las tareas.

“Casas amables”: fomentar el trato amable y cariñoso entre los familiares. Cuidar el modo, el tono, las palabras, los gestos y educar así a los hijos.

“Casas ordenadas”: templa los ánimos y nos da seguridad y cierta alegría. Se respira un buen aire. Recordar: el orden es para la familia y no la familia para el orden.

“Casas con cultura familiar”: esa identidad, estilo, modo peculiar de vivir la vida como familia. Elegir festejos, comidas, la decoración del hogar, juegos, etc. conforme a valores esenciales y no a modas o status. Así toda la poesía del hogar será educativa.

“Casas puertas abiertas”: para recibir los amigos de nuestros hijos. Siempre es mejor en casa con la discreta compañía de los padres. Cuando sumamos los “en mi casa no se puede”, los chicos terminan en la calle.

“Casas con silencios”: La falta de momentos de silencio y acostumbrarse al ruido trae dificultades para la reflexión, el diálogo, la escucha, la creatividad, el estudio. Crear momentos de silencio brindará serenidad al ambiente y a los ánimos.

“Casas con fiesta”: Cada fiesta encierra valores especiales y el gran tesoro pedagógico de la alegría. Cada fiesta tendrá sus preparativos, comidas, música, etc.

“Casas con cultura de la vida”: donde la vida se respete en todas sus etapas y circunstancias: niños, adolescentes y abuelos serán acogidos y comprendidos.

“Casas solidarias”: educarnos y educar para la solidaridad; en la sensibilidad para descubrir las necesidades de otros implica aprendizajes basados en los derechos esenciales de las personas, y que el ser es más importante que el tener.

Quien esta poesía vive, aprenderá a amar y se sabrá y sentirá amado. Como dijera Carlos Gnocchi: “La educación para el amor y especialmente para el amor familiar fracasará de raíz si llega a faltar el ejemplo de una casa ordenada, pacífica y amorosa.”

Basado en un texto de Alba Correa de Abad.