CINE CON VALORES: El hombre sin rostro (con Mel Gibson)

Esta película nos muestra cómo a partir del desarrollo de las virtudes podemos hacer más agradable la vida de las personas que nos rodean y cómo a partir de nuestra buena disposición los demás pueden influir en nuestra propia vida para bien.

El protagonista, el profesor Justin Mc Leod (Mel Gibson), es un hombre que carga, además de un rostro desfigurado, una gran culpa por hechos trágicos del pasado, lo que lo lleva a vivir aislado y solitario. Por otro lado está Chuck, un joven con una complicada problemática familiar que busca el apoyo del profesor por la necesidad de rendir con éxito un examen para ingresar a una academia militar como forma de escapar del medio en que vive.

Esta relación, que se inicia por un interés egoísta de cada uno de los protagonistas, evoluciona a través del desarrollo de virtudes que le van dando un sentido nuevo. Allí se descubre en ambos un fondo de gran humanidad, así como el enfoque diferente que toma la vida de cada uno, todo esto mostrándose en los ricos y profundos diálogos mantenidos por el alumno y el profesor.

Disparadores para conversar en familia luego de la película:

Podemos descubrir y analizar qué virtudes se destacan en los protagonistas, cómo se van manifestando las mismas, cómo y por qué evolucionan las personas a partir de su problemática inicial, etc. Y fundamentalmente, la claridad con que se manifiesta que no se puede conseguir una virtud sin esfuerzo pero que, una vez que ésta se alcanza, el esfuerzo no solo se olvida sino que se transforma en motivo de gozo.

“No se puede conseguir una virtud sin esfuerzo pero, una vez que ésta se alcanza, el esfuerzo se olvida y se transforma en motivo de gozo.”