El Valor de una sonrisa

Les compartimos este artículo breve de Pilar Sordo, que vale tanto para chilenos, argentinos, americanos o europeos. Los invitamos a sembrar sonrisas en casa, en la escuela, en el trabajo y observar con atención lo que va sucediendo....

"Siempre se dice que la sonrisa es gratis y beneficia tanto a quien la da como a quién la recibe. Sin embargo es extraño evaluar lo poco que sonreímos los chilenos.

En un estudio que empecé a hacer hace poco sobre el silencio, un dato que apareció y que me llamó la atención es que los chilenos mayores de 18 años no nos alcanzamos a reír a una vez al día a carcajadas. Parece triste no, es cómo para preguntarse cuánto se están riendo nuestros niños en Chile. Está claro que la risa fuerte en Chile molesta, la sentimos como una pérdida de control y falta incluso de buena educación.

Si además tenemos claro que no nos podemos reír mucho porque es un signo de poca seriedad y madurez, entonces uno empieza entender por qué nos cuesta tanto que en nuestra cotidianidad nos vean reírnos de buena gana. También se plantea que si uno se ríe fuerte 45 minutos, utiliza alrededor de 400 músculos y es como si hiciéramos una hora de ejercicio, sin contar que se liberan endorfinas que nos hacen sentir muy felices.

Con todos estos datos, ¿no será que nos falta ser más agradecidos frente a la vida y proponernos sonreír al otro desde el alma para poder acercarnos más? Una sonrisa abre puertas, disminuye conflictos, distiende ambientes tensos y logra cosas que pocas cosas pueden lograr.

Los invito a preguntarse primero cuánto se ríen en el día, por qué cosas lo hacen y porque no lo hacen. ¿De qué depende que lo hagan o no lo hagan? Pero por sobretodo los invito a sonreír y a darse cuenta de los efectos que produce en ustedes y en los otros y ver como mejora la calidad de vida de todos si construimos un país que frente a cada situación parte con una sonrisa y no con un mal gesto como muchas veces ocurre." (Por Pilar Sordo)

Una sonrisa abre puertas, disminuye conflictos, distiende ambientes tensos y logra cosas que pocas cosas pueden lograr.

Con los chicos en casa

Estar con los chicos en casa es una alegría para los padres, aunque sabemos que puede transformarse también en un desafío. Podemos aprovechar este momento para aprender tres cosas.

Aprender la paciencia: todos necesitamos crecer en esta virtud tan necesaria para la convivencia. Algunos pensamientos que pueden ayudar son:

- Nuestros hijos están aprendiendo, no son perfectos. Ayudarlos a educar su carácter es nuestra tarea.
- Si a nosotros nos cuesta “portarnos bien”, más aún a los que tienen menor madurez.
- Paciencia y firmeza no se contraponen, deben complementarse.

Aprender a ser creativos: Es preferible escuchar “¡mamá me aburro!” a que los dejemos estar todo el día con la compu. Puede servir: 
- Confeccionar con los chicos un listado de juegos e ideas para entretenerse y pegarlo en un lugar visible.
- Jugar con ellos. Si no tenemos tanto tiempo, podemos empezar a jugar y cuando ellos ya se entusiasman retirarnos a realizar otra actividad.
- Poner música de fondo: a veces ayuda a generar un clima alegre y tranquilo que los predisponga positivamente.

Aprender a disfrutar lo pequeño, lo cotidiano: Saborear las pequeñas cosas, agradecerlas, gozarlas, es un punto clave para la felicidad: el hogar, las sonrisas, los seres queridos, etcétera. Cuánto hay para agradecer cuando estamos en familia.

Te dejamos también algunas ideas para el tiempo libre:
- Manualidades: en Internet hay muchas opciones como muñecos con masa de sal.
- Juegos de mesa: damas, ajedrez, ludo, cartas, etcétera. Inventar un juego de mesa.
- Películas en familia: antes de verlas, podemos imaginar posibles finales o inicios, compartir al final la parte que más y la que menos nos gustó.
- Actividades solidarias: reparar o construir juguetes para regalar por el día del niño a los más necesitados. Escribir, visitar o invitar a un familiar o amigo que esté pasando alguna dificultad.
- Tareas en la casa: día de orden, cocinar, limpieza general, poner al día arreglos pendientes.

Que los chicos estén en casa es una alegría y un desafío. Podemos aprender a ser pacientes, ser creativos y disfrutar de lo pequeño.

La brújula que necesitamos.

Es fundamental que al realizar cualquier obra, tengamos siempre presente "el producto terminado" , "la foto final", el objetivo que queremos lograr a través de la misma.
Es una pregunta que como padres, no podemos dejar de hacernos y una vez respondida, es esta respuesta nuestra motivación cotidiana para actuar.
Seguramente muchos coincidiremos en algunos de estos objetivos:
- Educamos para que sean hijos felices, que puedan entablar relaciones saludables, profundas, duraderas con sus amigos, en su trabajo, con su futura familia.
- Educamos para que sean personas íntegras, con valores: honestas, leales, solidarias, seguras, firmes, alegres.
- Educamos para que sean personas maduras, con una personalidad equilibrada, personas que tienen un por qué para vivir, un sentido; personas que saben expresar sus afectos, pero que no se dejan llevar sólo por emociones o impulsos.

¿Cómo y por qué evitar los gritos?

Corridas de aquí para allá, hijos con temperamento más desafiante, nuestras propias limitaciones y dificultades para ser pacientes y ejercer nuestro autodominio… esas son algunas de las razones que nos llevan a usar los gritos en la vida familiar. Sin embargo, como dice el dicho: "Más moscas se atrapan con una gota de miel que con mil litros de vinagre".

Ser firmes no equivale a tener que gritar. Los gritos muchas veces cierran el corazón y la razón para comprender y recibir lo que queremos comunicar. Esto ocurre especialmente cuando los chicos son pequeños, o cuando tienen un temperamento más sensible.

La firmeza puede ir acompañada del buen humor. Algunas estrategias para evitar los gritos son:

- activar nuestro "botón de pausa interior" y pensar posibles alternativas para contestar o actuar
- contar hasta 10
- respirar profundo antes de contestar
- recordar que nuestros hijos están en proceso de educarse
- reconocer que a nosotros mismos, aún siendo mayores, nos cuesta obrar bien
- pensar que si corregimos con firmeza y amor, seremos más fácilmente seguidos y escuchados.

El origen de la vida y misión personal.

El proceso del inicio de la vida, es tan asombroso, y tan lleno de perfección, que no puede menos que dejarnos admirados.

El reconocernos personas únicas, irrepetibles, aumenta nuestro sentido de valía personal y nos lleva a plantearnos preguntas existenciales como la de nuestra misión en la vida.

Si hemos nacido nosotros, entre miles de otras posibilidades que podrían haber sido (como la unión del óvulo que nos originó con cualquier otro de los espermatozoides que intervinieron), podemos entender que ha sido por alguna causa. Hay algún motivo por el cuál yo he sido enviado a esta vida, hay una causa para la cual, se me ha traido a la existencia. Hay una contribución personal, única, que sólo yo podré hacer en este mundo. Así como Beethoven, Van Gho, José de San Martín, y tantas personas famosas, aún los que no lleguemos a la fama, tenemos una misión única que no será muchas veces una sola gran acción, sino que estará compuesta de muchas pequeñas acciones cotidianas que impactarán en otras personas. 

Cuando tomamos conciencia de esto, reafirmamos la necesidad de respetar la vida de todas las personas, sin discriminarlas por su condición económica, de raza o social. Ninguna persona puede decidir si otras personas deben o no nacer. La vida es un regalo que debemos respetar y valorar.